Archive for the ‘Lengua Española’ Category

[LE}-- 'Delante de mí' vs 'delante mío'

June 13, 2008

29.03.05

A. de Miguel

Una lectora de Zamora utiliza expresiones como “delante de nosotros” o “delante de mí”, pero está hecha un lío porque oye decir “delante nuestro” o “delante mía”.

No hay duda de que mi paisana se expresa bien. Hay que decir “delante de nosotros”.

Los adverbios (delante, detrás, encima, debajo, etc.) no se deben sustantivar. Aun así, se oye lo de “un antes y un después”, que también suena fatal.

LD

[LE}-- 'Delante de mí' vs 'delante mío'

June 13, 2008

29.03.05

A. de Miguel

Una lectora de Zamora utiliza expresiones como “delante de nosotros” o “delante de mí”, pero está hecha un lío porque oye decir “delante nuestro” o “delante mía”.

No hay duda de que mi paisana se expresa bien. Hay que decir “delante de nosotros”.

Los adverbios (delante, detrás, encima, debajo, etc.) no se deben sustantivar. Aun así, se oye lo de “un antes y un después”, que también suena fatal.

LD

[LE}-- Como el gallego

May 30, 2008

27.05.08

A. de Miguel

La preferencia por una circunstancia de lugar para marcar indefiniciones es la que se usa también cuando se dice que alguien es como el gallego, que cuando te lo encuentras en una escalera, no sabes si sube o baja.

LD

[LE}-- Comprimir duración del tiempo

May 29, 2008

27.05.08

A. de Miguel

La lengua gusta de jugar con la duración del tiempo hasta comprimirla educadamente.

Así, queda muy brusco decir que “vendré dentro de un rato”, cuando el interlocutor está expectante o tiene prisa. En su lugar ese futuro se comprime en una especie de presente futurizo que casi anula la dimensión temporal hasta dar una idea de inmediatez. Por tanto, la locución condescendiente es “ahora mismo vengo”.

En México y en otras zonas iberoamericanas la cortesía se extrema con el recurso del diminutivo, de tal forma que el ahora se transforma en ahorita, por lo mismo que el luego se convierte en lueguito. Una de las funciones de la conversación es la de agradar al interlocutor. Los diminutivos citados son típicos de pueblos que no han sabido interiorizar el sentido de la puntualidad.

***

El “hecho” o “está hecho” no hay que tomarlo literalmente sino, antes bien, se emite para indicar que algo no está realmente hecho todavía, pero que está en camino de serlo. Es, pues, una expresión voluntarista.

Es casi como decir “déjemelo de mi cuenta” (por ejemplo, lo expresa así el intermediario de un negocio o de una gestión burocrática). Es, otra vez, para indicar que el tiempo entre la pretensión y el resultado se contrae hasta el límite de la inmediatez.

LD

[LE}-- El tiempo cronológico y el atmosférico

May 28, 2008

28.05.08

Amando de Miguel

La mentalidad de una población se revela a través de las creencias que tenga en torno al modo de vivir. Una de esas creencias es la que dibuja el factor tiempo cronológico, algo valioso por ser escaso, pero también algo muy complicado. Para empezar, el tiempo es polisémico.

La lengua española ha heredado del latín una primera ambigüedad. La voz ‘tiempo’ representa tanto el cronológico (‘time’ en inglés) como el meteorológico (‘weather’). También sirve para expresar el tiempo verbal, que en inglés se dice con una palabra diferente, ‘tense’.

Esa identidad, aparentemente arbitraria, tiene su razón de ser. El tiempo meteorológico es el que “hace”; el tiempo cronológico es el que “es”. El tiempo verbal es el resultado de una consideración de la lengua en sí, metalingüística. Los antiguos expresaban así la esencia del tiempo meteorológico, que era el cambio recurrente (después de la tempestad, viene la calma) y su carácter impersonal. En todo caso, era la Providencia el sujeto de la ocurrencia de los meteoros: Amanecerá Dios.

El símbolo tradicional del tiempo atmosférico era la veleta (‘weather cock’ en inglés), un embellecimiento de los edificios nobles junto al reloj de sol (‘sun dial’). La dirección del viento ayudaba a predecir los meteoros, así como la inclinación del sol reflejaba la hora del día. Pero, sobre todo, la predicción del tiempo meteorológico se ajustaba al cálculo del momento del año al que se refería.

Hay miles de refranes con un sentido meteorológico, basados en la creencia de que la sucesión de los días a lo largo del año presenta una trayectoria cíclica. “Por San Blas [3 de febrero], la cigüeña verás” o “En abril, aguas mil”.

La idea del orden atmosférico y cronológico implica que cada mes se corresponda con el tiempo meteorológico previsto: “Febrerillo el loco, marzo ventoso y abril lluvioso sacan a mayo florido y hermoso”. Así pues, no es tan errática como parece la doble significación del tiempo, el cronológico y el meteorológico. El tiempo (cronológico) ayuda a anticipar el tiempo (meteorológico) que va a hacer.

En español se mezclan los dos sentidos algo diferentes de tiempo, el cronológico (la sucesión que miden los relojes o los calendarios) y el atmosférico (la aparición y efecto de los meteoros: lluvia, nieve, niebla, viento, calor, frío, etc.).

Esa posible ambigüedad es una herencia del latín. Se ha conservado porque tiene un gran sentido en un pueblo campesino al que tanto le importa la sucesión cronológica que hace crecer las plantas y madurar los frutos. Pero no menos interés tiene la contribución de la naturaleza para producir lluvia, calor y otros elementos que hacen fructificar las cosechas.

Como es sabido, la sociedad española actual ya no es eminentemente agraria, pero sigue siendo central, por otras razones, la confluencia del tiempo cronológico con el atmosférico. En los medios de comunicación es obligada la continua referencia al día o la hora que es y al tiempo (atmosférico) que hace o que va a hacer en las próximas horas o días.

Se suele decir que el “mapa del tiempo” (atmosférico) es la sección más consultada de los periódicos o de la televisión. Pero ¿por qué entonces la duplicidad de sentidos en la misma palabra tiempo? Porque los antiguos acertaron con una intuición: que los sucesos atmosféricos son cíclicos. Todo es cuestión de esperar y la lluvia de hoy mañana escampará. El refrán lo dice bien claro y escueto: después de la gran seca viene la remojá. A esa observación consuetudinaria,

LD

[LE]– ‘Informar de’ o ‘Informar de que’

May 27, 2008

27.03.05

A. de Miguel

Un lector de Nápoles dice que le suena fatal el dequeísmo de la Telefónica: “Telefónica le informa de que no tiene mensajes…”. Su opinión es muy crítica que ese “dequeísmo poco afortunado en una empresa que se dedica a la comunicación”.

Pues no tiene la razón. La frase es correcta. Bien es verdad que cada vez se oye más lo de “informar que”, pero no está bien. Claro que peor está que la Telefónica prescinda del artículo y de la tilde.

LD

[LE}-- Origen de dichos y expresiones: Esto parece el corral de la Pacheca

May 26, 2008

La frase, que suele decirse para indicar un lugar donde reina el barullo y la confusión, alude a uno de los antiguos teatros de Madrid.

Don Casiano Pellicer, en su “Tratado histórico sobre el origen y progresos de la comedia y del histrionismo en España” (1804), dice que en el año 1568 se representaban comedias en un corral de la calle del Príncipe, que regentaba un tal Burguillos, y que por esas mismas fechas se reformó para semejante cometido otro corral en la misma calle. Éste pertenecía a Isabel Pacheco, llamada La Pacheca. Un tercero abrió sus puertas en la calle del Sol.

Estos corrales eran unos patios amplios que se abrían en el interior de las casas de vecindad y en los que había solamente un tablado para las representaciones, gradas para los caballeros y el corredor para las damas, así como unos bancos portátiles.

[LE}-- Gemelos, prismáticos, etc.

May 23, 2008

02.05.08

A. de Miguel

Juan Ponce se alarma de que el DRAE no reconozca estas voces, ‘gemelos’ o ‘prismáticos’, como sustantivos con voz propia.

En efecto, así es. Sólo aparecen como masculino singular (lo mismo que pantalones) o femenino singular (como gafas o tijeras). Me parece que no es de recibo tal pulcritud de los inmortales. Es de sentido común que no es lo mismo gemelos como adjetivo (“hermanos gemelos”) que como sustantivo bien claro: los “gemelos” de la camisa, que los mexicanos llaman “mancuernas”.

No es lo mismo “me duele la nariz” que “estoy hasta las narices” (un eufemismo, claro está).

LD

[LE}-- Lo más mínino

May 22, 2008

02.05.08

A. de Miguel

Miguel Torre se lamenta de que ahora se oiga mucho lo de “lo más mínimo” o “la más mínima”, cuando se trata de una construcción imposible, pues “mínimo” es superlativo y no admite gradación.

Tiene razón don Miguel, pero yo no me pondría tan estricto. Por ejemplo, lo correcto sería decir “no tengo la mínima duda”, pero se añade un punto de eficacia con la hipérbole de “no tengo la más mínima duda”. Aun así, insisto, que se trata de un barroquismo poco edificante.

LD

[LE}-- Abreviaturas de medidas

May 21, 2008

25.04.08

A. de Miguel

Marien Sanz insiste en que las abreviaturas “km” o “g”, entre otras, van con minúscula y sin puntos. Tiene razón, aunque la verdad es que, de esa forma, los textos pueden resultar confusos.

José Antonio Martínez Pons precisa que la unidad “gramos” se escribe “g” y no “gr”. Sólo se puede aceptar “gr” como abreviatura.

Mi opinión es que una cosa es la convención de los símbolos de las unidades para los científicos, y otra la que rige para los escritos del común.

LD


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